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Darse cuenta, hacerse cargo

Creo que siempre es más difícil hacerse cargo que darse cuenta. 

Uno cae en la cuenta de que ahí no es, de que no quiere ir, de que no encaja, de que no quiere estar, de que eso (sea lo que sea) le angustia. No, ahí no es. Se da cuenta. Lo sabe. Pero sigue. Va tirando, dejándose llevar por la inercia. Aguantando. Pensando que, a lo mejor, mañana se le habrá pasado y querrá ir. O pasado mañana. 


Y es que... si no es allí, ¿dónde es? Si no voy allí, ¿adónde iré? Si no me quedo, ¿dónde estaré? En fin, un cúmulo de inquietudes. Darse cuenta puede ser difícil, pero también liberador. Hacerse cargo es duro. Elegir irte aunque no sepas adónde te llevará tu elección. Siempre habrá reparos, estorbos, cosas que hay que terminar, aspectos de los que ocuparse, flecos que cortar, costuras que rematar. Hacerse cargo, sí, eso es lo complicado. Porque conlleva un desasosiego, una incertidumbre. Porque muchas veces el darse cuenta no viene aparejado con saber dónde has de dirigirte. Sólo sabes que no quieres quedarte allí: en esa relación, en esa casa, en esa ciudad, en ese trabajo. 

¿Cómo hacerse cargo?

Si eres el que cierra los ojos, confiando en que encontrarás un allí al que querrás ir, quedarte, estar... estarás conmigo en que lo que más te costó, mucho más que darte cuenta y hacerte cargo, fue creer en ti mismo Fue validar lo que sentiste: tus sensaciones, tus aspiraciones, tus deseos. Ese runrún que te susurra: vete. Ese nudo en el estómago. Ese rugir de las tripas. Ese rumor del corazón. Ese recorrido por un pasillo larguísimo, que parece no terminar nunca. Alcanzar la puerta, abrirla y traspasarla para no volver nunca más.

Escúchate. Mírate. Date cuenta. Hazte cargo. Y confía. 




  

Comentarios

  1. Excelente y acertada reflexión que comparto íntegramente.

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  2. Ha sido precioso leerte. Gracias, María Antonia.

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    1. Qué bonito comentario. Para mí es preciosa tu lectura. Gracias :-)

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  3. No para de recordarlo, Don Antonio Machado: "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino,
    y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar". Coincido contigo; si no te ves, no es ahí, ¡cambia!. Bueno, sigo caminando. El próximo jueves, nos volvemos a encontrar, porque nos sentimos bien en el mismo lugar, tú escribiendo y yo leyéndote. Muchas gracias.

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    1. Seguimos caminando, Miguel, seguimos. Qué bien, qué afortunada soy. Muchas gracias a ti por mantener este encuentro/vínculo hecho de palabras y camino. :-)

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