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El importe de la factura

Por cuestiones profesionales, últimamente creo algún que otro proyecto, envío algún que otro presupuesto y, con suerte, emito alguna que otra factura. Sí, soy mujer y facturo, pero esto no evita lágrimas ni risas. 

Me ha dado por pensar que la vida tiene mucho que ver con todo esto. Proyectos atractivos que, en su desarrollo, pesan como la piedra de Sísifo. Presupuestos que tienen en cuenta las fechas, los porqués, los cómo, los cuándos, los dóndes. No hay que olvidarse del valor añadido, gravado con el subsiguiente impuesto. Porque ese proyecto, no lo dudes, tiene su valor y su carga. La factura se emitirá con la sensación del deber cumplido y con el deseo íntimo de que los tiempos sean los razonables. 

Sísifo, por Tiziano (1576)

Pero es que, a veces, entusiasmados con una mudanza, un trabajo nuevo, o un viaje, nos metemos en faena y, de pronto, aquello, lo que sea, nos deja de interesar. Nos pesa. Nos pesa infinito. Y el presupuesto… ¿Cuánto habremos de invertir? ¿Habremos presupuestado bien nuestra ilusión? ¿Nuestro esfuerzo? ¿Nuestras esperanzas? ¿Las renuncias? ¿Los sinsabores? ¿Las dificultades? ¿Los recuperaremos o los habremos dilapidado? ¿Acaso es que tanto amor se registró a fondo perdido? Y la factura.  El documento contable (por definición, frío) que  sacará a la intemperie si aquello mereció la pena. Si mereció las lágrimas. O las risas. 

Un consejo financiero y vital que nadie ha pedido: mejor invertir en cazar carcajadas al vuelo. Mejor creer que sí, que será merecedor de alegría. El viaje, el trabajo nuevo, la mudanza a Lisboa. La subida a la montaña con la piedra gigantesca al hombro, como Sísifo. Porque vivir sin proyectos (si me apuras, también, sin presupuestos), es una sosería. Pese a que el importe de la factura, al final y contra todo pronóstico, lo tengas que satisfacer tú. 

Comentarios

  1. Me alegro de que factures, de que te "mudes" a Lisboa y de que inviertas en risas. No tanto de los sinsabores.

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    Respuestas
    1. Ay, los sinsabores forman parte de la vida, esto es así. Lisboa... ojalá. Muchas gracias por leer y comentar. ¡Feliz día!

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  2. Sinsabores y consabores: VIDA.
    Gracias.

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