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Nombres

Todos atesoramos nombres secretos, nombres prohibidos. Me refiero a esos nombres de personas, lugares, épocas y situaciones, que nos guardamos para nosotros, porque son demasiado preciosos, importantes e, incluso, peligrosos, para ser compartidos con los demás. 

En esto he estado pensando en esta última semana cuando, por una cuestión laboral, he estado buscando con cierta intensidad cómo nombrar algo que está a punto de comenzar. Y, sin embargo, ese nombre con el que creo haber dado, aún está vacío de significado para mí, pese a lo que evoca y al motivo de mi elección. Habrá de pasar un tiempo, cuanto todo termine y lo recuerde, para que se bañe de una pátina especial. Buena, mala, irrepetible o fácilmente olvidable. Entonces, pasará a formar parte de mis nombres particulares, pero no de mi geografía íntima, pues otras personas lo conocerán. 

Este matiz lo diferencia de esos otros nombres esenciales que no podemos ni queremos compartir con nadie. Esas palabras, las que no decimos y no olvidamos, están hechas de nuestros deseos. El título de una novela que nunca escribiste, el topónimo en el que viviste algo que no debes contar, el nombre y apellidos de un amor que pudo ser y no fue, o fue, pero ya no es. 

Foto de Bru-nO 

Mi geografía íntima, (recelo que como la vuestra) se ve sacudida cuando, distraída, paso por ciertas calles o leo ciertas palabras o escucho ciertos nombres. Entonces, el recuerdo me golpea, y duele. Duele la imaginación que recrea lo que pude tener, y no tengo.

No se trata de que no estés satisfecho con tu vida. Igual eres feliz. O lo eres a ratos, cuando puedes. Pero esos nombres, que deletreas en voz baja y a solas, son los de tus anhelos más profundos y secretos. Peligrosos. Y no debes compartirlos con nadie. 


(Si os apetece escuchar toda la música de La columna del jueves, he creado esta playlist en Spotify).

Comentarios

  1. ¡Cuánta razón! Todos tenemos al menos uno de esos nombres, secretos, misteriosos, íntimos o tan solo evocadores. Algunos nos acompañan desde la niñez, otros se van incorporando, pero siempre están presentes en lo que somos

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    1. ¡Bea! Qué bonito tu comentario y tu lectura. Muchísimas gracias. Un beso.

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